Al abrir ayer la puerta de mi casa, encristalada de vidrios japoneses, tuve como un impulso de retroceder. Fuera estaba esta atmósfera de sueño y de inquietud que nos hace circular a través de los días como sonámbulos, la que Erdosain denominaba "zona de la angustia".
"Él se imaginaba que dicha zona existía sobre el nivel de las ciudades, a dos metros de altura, y se la representaba gráficamente bajo la forma de esas regiones de salinas o desiertos que en los mapas están revelados por óvalos de puntos tan espesos como las ovas de un arenque. Esta zona de angustia, era la consecuencia del sufrimiento de los hombres. Y como una nube de gas venenoso se trasladaba pesadamente de un punto a otro, penetrando murallas y atravesando los edificios, sin perder su forma plana y horizontal; angustia de dos dimensiones que guillotinando las gargantas dejaba en éstas un regusto de sollozo. Tal era la explicación que Erdosain se daba cuando sentía las primeras náuseas de la pena."
ARLT, Roberto, Los Siete Locos, Buenos Aires (escrita y publicada por entregas en 1929).